El cine de Woody Allen a la luz del pensamiento posmoderno

338428Entrevista a Luis Ángel Ruiz, autor de El cine de Woody Allen a la luz del existencialismo, el psicoanálisis y la deconstrucción:

El cine de Woody Allen a la luz del pensamiento posmoderno

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Seguimos teniendo funerales de Estado confesionales

misa-Sagrada-Famila-victimas-atentado-autoridadesLa Iglesia Católica Romana (ICR) ha celebrado un funeral por todas las víctimas de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, al que han asistido las principales autoridades del Estado y de Cataluña. Parece que muy pocos comprenden que el hecho de que un acto de una organización privada se convierta automáticamente en un funeral de Estado oficial conculca la separación iglesia-Estado que consagra la Constitución Española.

Culpable de ello es la ICR, que, aprovechando la conmoción, se atribuye la gestión de la muerte de un colectivo de personas, parece que sin haber consultado a cada una de las familias de los asesinados. Lo hace erigiéndose en representante de Dios no ante sus fieles (algo perfectamente respetable), sino ante el conjunto de la sociedad, como si todo ella fuera católica romana; el arzobispo de Barcelona dijo en la homilía: «Es hermoso ver que esta mañana en torno al altar del Señor estamos unidos las Autoridades supremas del Estado, las Autoridades Autonómicas y Locales, los representantes de las distintas confesiones presentes en nuestra tierra, las diversas instituciones sociales, hombres y mujeres de toda clase y condición social…». Es decir, es “hermoso” comprobar cómo el Estado y la mayoría de la sociedad secundan sus ceremonias particulares, como ha ocurrido a lo largo de toda la historia nacionalcatólica.

Pero tan culpable como la ICR son las autoridades políticas que, en supuesta representación de toda la ciudadanía, han acudido a un acto que, como explicamos en su día, no es una simple conmemoración  solidaria con los fallecidos, sino un “sacramento” en el que se invocan mediaciones como la de María y “los santos”, algo inaceptable para muchas personas (empezando por los cristianos no católicos). ¿Habrá alguna vez un político que cumpla la Constitución y no sea rehén del “Cómo no íbamos a estar con las víctimas”?

Seguimos teniendo funerales de Estado confesionales. Y está claro que seguiremos teniéndolos por muchísimo tiempo. @SItunberri / LEx


El problema del infierno

Atribuido a Manuel Chili, alias Capiscara (Quito), Las Postrimerías del Hombre.JPG

Atribuido a Manuel Chili, Las postrimerías del hombre: un alma en el infierno (c. 1775)

El teólogo católico José María Castillo ha publicado dos artículos negando la existencia del infierno. Afirma, entre otras cosas: «El infierno, por definición, es un castigo. Y un castigo eterno. Ahora bien, un castigo –sea el que sea– se puede programar y realizar como medio o como fin. Como “medio”, lo hacemos constantemente: se castiga para educar, para corregir, para evitar que un delincuente siga delinquiendo, etc. Pero, si el castigo es “eterno”, en ese caso (único), no puede ser medio para nada. O sea, no tiene (ni puede tener) otra finalidad que hacer sufrir». De ahí que «o creemos en Dios o creemos en el infierno». Es un argumento poderosísimo.

Lo triste es que el teólogo ni siquiera menciona la Biblia ni algunas de las claves que la misma da sobre la justicia de Dios, de ahí que su exposición, que tan certera es al negar el infierno, resulte un tanto pobre. Ciertamente los artículos son muy breves, pero en uno sí que ha tenido espacio para buscar un argumento de autoridad en “el Magisterio” papal que, según él, no ha definido dogmáticamente esta doctrina (pero no dice que el Catecismo, que recoge la enseñanza obligatoria para los fieles de su iglesia, expone clarísimamente la creencia en el infierno en los números 1033-1037);

Este vídeo de poco más de dos minutos analiza el infierno a la luz de la Biblia. @SItunberri / LEx


BN: Dinamarca suprime el delito de blasfemia

Montevideo.com, 2.6.17

308761La decisión fue adoptada por todos los partidos del Parlamento monocameral, a excepción de los socialdemócratas.

“La religión no debe dictar lo que está permitido y lo que está prohibido decir públicamente”, declaró Bruno Jerup, el diputado opositor que propuso la abolición del delito de blasfemia, al diario Jyllands-Posten.

El artículo 140 del código penal danés castigaba la blasfemia con condenas de hasta cuatro meses de prisión, pero los tribunales no solían recurrir a esa norma.

En cerca de 80 años, la justicia del país escandinavo sólo impuso cuatro condenas por blasfemia, la última vez en febrero.

Un danés que había quemado el Corán en un vídeo publicado en Facebook iba a ser juzgado próximamente, pero su juicio no tendrá lugar debido a la supresión de ese delito, anunció la fiscalía.

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Martha C. Nussbaum: ‘La nueva intolerancia religiosa ‘

9788449328305Superando los prejuicios y el miedo mediante la empatía y el respeto a la dignidad humana.

Reseña del libro ‘La nueva intolerancia religiosa’ de Martha C. Nussbaum


Francisco, ¿un papa comunista?

papa-francisco-comunista-01Respuesta al artículo “Solo un dios puede salvar España” del escritor Santiago Alba Rico.

Francisco (XXIV): ¿Un papa comunista?

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La religión del fútbol

14721455829221En su excelente artículo El fútbol, la religión del siglo XXI, el antropológo Manuel Mandianes expone con acierto la tesis (que no es novedosa) de que «la religión no se ha evaporado, sino que ha metamorfoseado en nuevas formas que definen la modernidad, y su más impresionante transformación quizá sea el fútbol». Según él, el fútbol «es un deporte, sí, pero para los aficionados es también un rito con himnos, cánticos, banderas, procesiones…» y, «a diferencia de la religión, salva el sentido de lo incondicional sin recurrir a Dios ni al absoluto».

Habría que precisar que el fútbol en parte sustituye a la religión, pero en gran medida se añade a ella (ver Diosas locales). Y las formas de religiosidad con las que se identifica la religión del fútbol no son las genuinamente espirituales, sino las más superficiales, aquellas que se corresponden con la llamada religiosidad popular, y por tanto incapaces de saciar la sed de trascendencia; de ahí la inflación de «himnos, cánticos, banderas, procesiones» y la extensión de la idolatría, concretada en el culto a nuevas reliquias (las camisetas de los jugadores) que se añade al de tradicionales (restos mortales de “santos”). Por tanto, el fútbol como religión vendría a reemplazar a la religión de masas que pretende salvar a través de múltiples mediaciones y rituales, y no fomentar la relación personal con Dios. Como dice Mandianes, «el fútbol sustituye el yo pienso por la relación que, aun no siendo dialogal, es presencial y, por lo tanto, trasciende la distancia entre el tú y el yo»

«Dios ha muerto, pero surgieron los ídolos que fomentan y mantienen la vida comunitaria; son factores de cohesión social y solidaridad aunque sólo sea por momentos», afirma el autor. Efectivamente; por eso en España el poder, al igual que anteriormente apoyaba la oficialidad del catolicismo (y en parte lo sigue haciendo), ahora, con la aquiescencia entusiasta de las masas, potencia a la selección española de fútbol como “marca España” y como factor de cohesión nacional; y su victoria se vende como victoria de “toda España” (incluyendo, lo quieran o no, a todos los españoles que no se identifican con esas victorias). Entidades privadas (Iglesia Católica, clubes de fútbol) tratadas como si fueran oficiales y públicas. Tras el nacionalcatolicismo (o además de él), el nacionalfutbolismo. @SItunberri / LEx