Voten lo que quieran; el gobierno secreto de EEUU no va a cambiar

capitolEl analista Jordan Michael Smith escribió en 2014 un artículo con motivo de la publicación del libro National Security and Double Government de Michael Glennon, profesor de la Universidad de Tufts.

«Seis años después de su administración, la versión Obama de la Seguridad Nacional parece casi indistinguible de la que heredó. La bahía de Guantánamo permanece abierta. La NSA, en todo caso, se ha vuelto más agresiva en la vigilancia de los estadounidenses. Los ataques con aviones no tripulados (drones) han aumentado exponencialmente. […] Está gastando hasta un billón de dólares en modernizar y revitalizar las armas nucleares de Estados Unidos.

»Glennon […] usa el término “doble gobierno”: hay uno que elegimos, y luego está el que está detrás de él, dirigiendo enormes franjas de política casi sin control.»

En una entrevista disponible también en el enlace anterior Glennon afirma:

«Los miembros del Congreso son generalistas y necesitan delegar en expertos aquellos asuntos que se les escapan, por ejemplo, la cuestión de la seguridad nacional […]. Por su parte, los tribunales también delegan en expertos todo lo concerniente a la seguridad nacional. Y así estamos.

»La presidencia […] no es una institución encabezada por un presidente que da órdenes […]. El pueblo estadounidense está engañado, vive en la ignorancia […]. El gobierno secreto no cambia: la política en general en el ámbito de la seguridad nacional es hecha por las instituciones ocultas»

 

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La izquierda española perdona sus crímenes a Obama

captura‘Fort Apache’ es la tertulia que dirige Pablo Iglesias en HispanTV. El programa del 1 de octubre de 2016 estuvo dedicado a hacer un balance de los ocho años de presidencia de Obama.

En él, la mayoría de los participantes se dejan llevar por la gestualidad, las declaraciones, las apariencias… de Obama. ¿Pero qué ocurre con sus frutos? Con una mirada tan superficial, no es raro que ninguno, incluido el presentador, sea capaz de ver la esencial continuidad Bush-Obama. Parece que los ocho años del sangriento Barack no les han bastado para entender el smart power obámico ni para ver sus hazañas imperiales. Cuando se aludía a sus dejaciones y promesas incumplidas, se justificaba dando a entender que no podía hacer más; y cuando, tímidamente, se apuntaban sus fechorías, se insistía una y otra vez que no podían compararse con el precedente bushiano. Tampoco se comentó el fuerte retroceso durante estos años de los países progresistas y/o antiimperialistas en América Latina, al que no ha sido ajena la influencia del presidente de Estados Unidos.

Llaman a Obama (o a su gestión) “ingenuo”, “vacío”, “decepcionante”, “intelectual”, “buenista”, “hipocrático”, “introvertido”, “moderado”… pero a pesar de que mencionan repetidamente los drones, nadie le aplica el término que mejor se aplica a su presidencia: asesino. El campo de torturas de Guantánamo solo se cita una vez, lo mismo que Libia y Siria (y como agua pasada…). Del apoyo de Obama al golpe de estado contra Zelaya en Honduras, o contra Lugo en Paraguay, ni se habla…

La izquierda española pone el grito en el cielo, con toda lógica, frente a los gobiernos del PP, pero esa misma lógica se desvanece cuando se trata de criminales mucho mayores aún, como es el caso de Barack Obama y Hillary Clinton. Tras programas como este, o los dedicados a Trump y la propia Clinton, parece evidente que el entorno de Podemos está instalado en una visión ciega y complaciente de facto con los avances del Imperio. @FriedenFurAlle / LEx


El gobierno de Rajoy y los derechos humanos

En siete minutos, Pablo Bustinduy, diputado de Podemos, expone verdades como puños sobre la supuesta preocupación del gobierno de Mariano Rajoy por los derechos humanos:

 


Guantánamo: La cuestión no es trasladar a los presos

vtv.gob.veObama anuncia su plan para cerrar Guantánamo. Pero el plan contempla trasladar a los presos a otros países o a otras cárceles de Estados Unidos. Vamos, seguir haciendo básicamente lo mismo pero en otros lugares.

Hay que recordar que los detenidos que quedan en Guantánamo fueron secuestrados cuando, con motivo del autoatentado del 11-S, el presidente G. W. Bush lanzó una guerra de invasión contra Afganistán. Detuvieron a todo tipo de combatientes a quienes, bajo la acusación de “terrorismo”, enviaron al campo de concentración que tienen en Cuba, precisamente allí para tocar las narices a Fidel Castro y someter a todo el mundo a un experimento social. En el campo se ha mantenido retenidos ilegalmente y sin cargos a centenares de personas, bajo condiciones que no es exagerado llamar de torturas sistemáticas. Por eso, la cuestión no es cerrar ese centro porque da mala imagen, sino liberar a los presos y, como explicábamos en La realidad sobre Guantánamo, «procesar a quienes lo abrieron y a quienes lo han mantenido abierto». Incluyendo a Obama, quien, pese a prometer en 2007 cerrar el campo, ha permitido que se sigan violando los derechos humanos de los internos la friolera de ocho años más. @SItunberri / LEx


Torturas de ayer y de hoy

1434004716_675617_1434006759_noticia_normal«Médicos, psicólogos y abogados a sueldo de la CIA se aliaron para cubrirse las espaldas mutuamente en la docena de centros secretos en los que se torturaba a los sospechosos de terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Los doctores decidían si los presos eran “aptos” para ser torturados, monitorizaban las palizas para que no llegaran a la muerte, diseñaban nuevos métodos de tortura e incluso torturaban ellos mismos» (El País, 11.6.15).

Todo esto ocurrió bajo la presidencia de George W. Bush, pero el doctor George J. Annas explica que las prácticas continúan. «El mejor ejemplo de conductas actuales al margen de la ética en el Ejército de EE UU quizá sean las extracciones a la fuerza de sus celdas de presos en huelga de hambre en Guantánamo, para proceder a su alimentación forzada». Hace ocho años Obama prometió que cerraría ese infiernoLEx


La realidad sobre Guantánamo

54ba7a1e72139e663c8b45a3Desde que George W. Bush internó a cientos de personas en el campo de concentración de Guantánamo durante la guerra de Afganistán, este complejo se convirtió en un campo de torturas para los que están dentro, y en un experimento con los que estamos fuera (ver Guantánamo, las huellas de la tortura). Obama no sólo ha incumplido su promesa de cerrarlo, sino que además tomó medidas como restablecer las comisiones militares en el centro.

Se habla de “limbo legal”, cuando en realidad es un infierno ilegal (incluso inconstitucional), pues el tiempo ha venido demostrando que los presos allí retenidos no tienen cargos formales (por eso no los juzgan), aunque debido a su origen la gente asume que son terroristas y acepta que se les confine. Ya en 2006 Michael Winterbottom en su película Camino a Guantánamo expuso casos de presos inocentes cuyas vidas fueron destrozadas en ese campo. Ahora sale el libro de un hombre que lleva recluido allí trece años, incluyendo detalles sobre las torturas que se le han aplicado.

No vale con cerrar Guantánamo (si alguna vez se lograra…); la mínima justicia exigiría procesar a quienes lo abrieron y a quienes lo han mantenido abierto. LEx


Las torturas de Obama

Imagen: notthesingularity.com

Imagen: notthesingularity.com

La reciente publicación del informe del Senado de Estados Unidos sobre las torturas de la CIA ha supuesto una hábil campaña de imagen para Barack Obama. Pero la realidad, que los medios del Sistema no expondrán, es más amplia y compleja, como explica Nazanín Armanian en su impresionante artículo 10 actos de Obama para normalizar las torturas de la CIA.