Snowden: «Se está construyendo una arquitectura de la opresión»

portada_vigilancia-permanente_edward-snowden_202007130943En una entrevista de julio de 2020, Edward Snowden advertía sobre cómo el software elaborado para el control de la epidemia de covid-19 está permitiendo el rastreo de cada persona, no de forma anónima, sino perfectamente identificada; le preocupa que en Estados Unidos no haya leyes que permitan a los ciudadanos controlar o conocer lo que se sabe de ellos: la privacidad no está garantizada.

Snowden recuerda que las leyes restrictivas de la libertad que se aprobaron hace veinte años con motivo del 11-S siguen vigentes, aun siendo dudosamente constitucionales. Una vez que se crean sistemas de control y vigilancia, el poder nunca vuelve atrás para devolver a la sociedad las libertades perdidas. Para el poder «la situación de emergencia nunca termina; acaba siendo normalizada en lo que se refiere a la vigilancia masiva». En China ya hay campos de confinamiento, una práctica que se acabará normalizando en todo el mundo.

Según él, «a medida que sacrificamos nuestros derechos también sacrificamos nuestra capacidad de parar esta deriva hacia un mundo cada vez menos liberal, menos libre. ¿Creéis que, cuando la primera ola, la segunda… la decimosexta ola del coronavirus sea un recuerdo lejano, no seguirán archivando todos los datos recogidos? Esa información se aplicará al control de los pequeños crímenes, al análisis político, a la elaboración de un censo, a la política electoral… Sea cual sea la forma en que lo manejen, lo que se está construyendo es una arquitectura de la opresión. […] Finalmente alguien tendrá esos datos y abusará de ellos».

El exanalista de la CIA y la NSA cree que aunque estamos viviendo un momento decisivo para las libertades, nadie habla de ello «porque tenemos miedo».

«Si no cambiamos estos sistemas, no se utilizarán solo para monitorizar nuestra salud, sino que tomarán decisiones por nosotros a partir de procesos automáticos para decidir quién consigue un trabajo, quien va al colegio, quien consigue un préstamo, quién consigue una casa, y quién noLEx


Apuntes de la DH (VI): ¿Qué nos queda?

GlobalizacionMadrid, Dictadura Humanitaria, día 286
(Años del Mal Continuo, 25.12.20)

“Doctores tiene la Iglesia”, reza la vieja máxima de la institución pseudoapostólica. El pueblo es lego por definición y tiene que someterse a los que saben. Aunque sea en asuntos tan vitales como la salvación eterna. (Qué lejos queda esto del “Dios no hace acepción de personas”, tan reiterado en la Biblia. Y de la absoluta inclusividad de comprensión que hallamos en Juan 3: 16).

Se trata de una máxima dogmática, humana demasiado humana, que rebasa con mucho el ámbito eclesiástico. La veíamos reflejada en el consejo-prohibición “No te metas en política”. Gracias al movimiento del 15M parecíamos haber comprendido que la política es un asunto lo bastante importante, vital, como para dejárselo a los políticos. Hasta que llegaron “los nuestros” al Poder… (La izquierda sociológica, humana demasiado humana, parece ignorar que lo que cuenta son los valores de izquierdas y no los políticos que dicen sostenerlos aunque sus hechos no lo demuestren. ¿Dónde quedó el “No nos representan”?).

La “pandemia” ha llevado esta tendencia al paroxismo. De la mano de su fe cientifista, y con la coartada de “¡Viene la extrema derecha!”, la izquierda sociológica ha sacrificado sus valores en el altar del Poder (subyacente al “gobierno más progresista de la historia”). “Doctores tiene la Ciencia” para ocuparse de nuestra salud. “No te metas en tu vida, parece decirnos ese inmenso coro de conciudadanos defensores del gobierno y de la Iglesia Cientifista. Las autoridades sanitarias, amparadas por los fact-checkers (¿a menudo fake-makers?), deciden lo que nos conviene respaldadas por sus comités de expertos reales o fantasmales. Su legión de seguidores le dicen a todo amén y muchos de ellos están dispuestos a ejercer en la calle, como policías vocacionales, la misma función que en los medios ejerce la Policía del Pensamiento. Así se entiende mejor que el ministro de Sanidad, un caballero educado, mesurado y digno, acabe revelando su lado más siniestro como criado del Poder. Se actuará, dice, “con toda la contundencia posible y sin descartar nada” contra la asociación Médicos por la Verdad y demás herejes del dogma oficial. Prohibido pensar por uno mismo y expresar las conclusiones de sus pensamientos (ver también). Y aquí parece que nadie se pregunta, la izquierda sociológica menos que nadie, quién se ha creído que es ese simple mortal “implacable”, miembro de un gobierno supuestamente democrático, para perseguir a otras personas por tener criterios, incluso científicos, distintos que los que él viene imponiéndonos.

¿Cuántos nos preguntamos si no estaremos matando virus a cañonazos? La gestión de la “pandemia” suma a su larga letanía de efectos adversos (soledad de los agonizantes pacientes de covid, abandono de los demás enfermos, ruina económica para millones de personas, consecuencias para la salud del confinamiento y del uso de las mascarillas, afecciones emocionales, aumento de suicidios…) la restricción de unos derechos y libertades que, como nos dicen de la “Nueva Normalidad”, ha venido para quedarse. El colmo son los daños que seguramente llegarán por unas vacunas producidas en tiempo récord para su pronta comercialización y administración. Que sus fabricantes y financiadores privados sean ultracapitalistas megamillonarios parece dejar indiferente a la izquierda sociológica. No así, pásmate, a la Derechosa, que es hoy por hoy donde se ha refugiado, no solo la defensa de nuestras libertades, también la denuncia del capitalismo más destructivo.

Movidos por el miedo al virus y a la extrema derecha, los “progresistas” han abandonado los valores de izquierdas y, con ellos, la política, la libertad y, paradójicamente, la propia salud, cañoneada por las desproporcionadas medidas antivirales impuestas por los siervos de la Élite Global. La izquierda sociológica ha renunciado a la vida. Ha dejado el progreso en manos de la Derechosa, pero el problema es que esta lo asume sin abandonar, en el fondo, su propio programa reaccionario y totalitario.

¿Qué nos queda? En realidad, lo único que ya teníamos a nuestro alcance, aunque nos deslumbraran otras luces ya probadas vanas e ilusorias. Hoy, dicen, es el día de Navidad. Como cada año en esta fecha. Porque la institución pseudoapostólica (entregada, por cierto, a la agenda globalista, ultracapitalista y pandémica) consiguió convertir en algo cíclico las Buenas Nuevas que apuntan, no a un “Adviento” anual del Hijo de Dios, sino a su segunda venida, en la que consumará la Esperanza asegurada por su sacrificio infinito. La Dictadura Humanitaria surgida de la actual crisis sanitaria solo es posible en el marco de globalización que predijera el libro de Apocalipsis (ver capítulos 13-14, p. ej.). Un marco siniestro pero que, a la vez, nos remite a la Esperanza: hay una Mano que, sin dejar de respetar la libertad humana, dirige la historia hacia su culminación en otra cosa radicalmente distinta (ver Apoc. 21: 1-14). “¡Vengo pronto!”, nos dice Jesús, el Dios Amor (22: 12).

En sucesivas entregas de esta modesta serie irregular, habrá que seguir profundizando en muchos de los asuntos más feos aquí tratados. Pero era imprescindible acabar esta vez con un mensaje de esperanza: ¡Maranata!

¿Son fiables las vacunas contra la covid-19?

vacunaFrente a las especulaciones, las ilusiones fomentadas por la necesidad de un remedio o los bulos, es importante es atenerse a los hechos sobre las vacunas contra la covid-19 y sacar conclusiones de ellos. Ofrecemos una recopilación de datos probados, así como de análisis y opiniones de expertos:

¿Son fiables las vacunas contra la covid-19?


Snowden sobre la vigilancia masiva en tiempos de covid-19

Edward Snowden es una Snowdende las personas que con más lucidez está analizando la situación de las libertades a escala global. En el post anterior ofrecimos algunas de sus reflexiones sobre la covid-19 y las libertades. En una entrevista de julio de 2020 manifestaba cierta esperanza en que el mundo no caiga en un proceso totalitario, pero no dejaba de advertir sobre los graves peligros que nos amenazan:

«Las más pequeñas infracciones de nuestra vida, que pueden ser solo civiles y no criminales, son instantáneamente recogidas y memorizadas en el mismo momento del error e integradas en un registro permanente controlado por instancias comerciales o gubernamentales, y no tenemos capacidad de cambiarlas

«La única forma que tenemos para hacer que las cosas vuelvan a ir mejor es luchar y sacrificarnos, porque el cambio no es algo que se dé por hecho, el poder no nos da concesiones, nuestros derechos no son regalos, son premios que se ganan. Y solo se conseguirán cuando tú los reclames, cuando de forma activa hagas que ese cambio ocurra; el cambio empieza por ti

«Cuando decidimos que Facebook, Google, Twitter, Youtube deben encargarse de decidir qué se puede decir y qué no, vamos en la dirección incorrecta

«Biden era el vicepresidente de Obama. Estaba en el cargo y no se quejó cuando en 2013 se difundió por todo el mundo la información sobre la vigilancia masiva. […] No espero ningún tipo de evolución o mejora con Biden en la Casa Blanca en comparación con Obama o Trump. La realidad es que la vigilancia masiva de los estadounidenses y de la población de todo el mundo tiene el apoyo de los dos partidos [demócrata y republicano] en los círculos de las élites del gobierno de Estados Unidos.»

«Las políticas contra los discursos de odio o las fake news están totalmente equivocadas. Si un individuo está implicado en conductas que pueda demostrarse que son ilegales, que no están protegidas por la constitución, que se saltan derechos, etcétera, entonces la policía debería perseguir a esta persona como individuo. Así es como funcionan las cosas en una sociedad libre: si alguien traspasa el límite de lo que el derecho garantiza, e infringe los derechos de los demás, se le investiga, se le acusa, se le imputa y, si se puede probar que es culpable, se le castiga. Pero estamos viendo cómo los gobiernos tratan de romper ese proceso

«¿Cómo salvar la democracia? El meollo de la democracia es que uno de nosotros no tiene que ser lo bastante inteligente por todos nosotros. Todos nosotros tenemos que ser lo bastante inteligentes por todos nosotrosLEx


Covid y libertades, según Edward Snowden

snowdenEn marzo de 2020 Edward Snowden hacía las siguientes advertencias en una entrevista:

«Un virus es dañino, pero la destrucción de derechos es fatal. Es algo permanente que no recuperaremos. Hay derechos por los que hubo una revolución, por los que se fundó un movimiento al que le costó cien años de esfuerzo ganarlos.»

«La conexión [de la situación bajo el coronavirus] con el 11-S es esta: cada vez que hay una crisis, se pierde la racionalidad.»

Snowden recuerda cómo el vicepresidente de G. W. Bush, Dick Cheney, justificó la tortura apelando al peligro del terrorismo, de las células durmientes… «Se ahogó a presos [“waterboarding”], se los metió en jaulas con lo que más temían, como serpientes o insectos, en Afganistán se los encadenó a muros de cemento en los que literalmente murieron congelados. Dijeron que todo esto funcionaría, que era necesario, que sería beneficioso: “No queremos hacerlo, pero la amenaza es tan grande que es la única forma de contenerla”».

«Cuando se toman medidas “de emergencia”, tienden a quedarse y a expandirse; las autoridades se sienten cómodas con ese nuevo poder, les empieza a gustar. Y cuando pasa la situación de emergencia original (coronavirus, terrorismo), encuentran nuevas aplicaciones, nuevos usos para este nuevo poder que han obtenido, y deciden hacer una nueva ley que lo convierta en permanente.

»Es una cultura de “la seguridad a cualquier coste”; alegan que si hay algún riesgo, hay que reducirlo al nivel mínimo imaginable a cualquier precio. Y esto, creo, está fundamentalmente en conflicto con el concepto de una sociedad libre y abierta. En cuanto al debate entre seguridad frente a privacidad, en una sociedad libre y abierta necesitamos ambos. Si empezamos a destruir derechos con el objetivo de mejorar las cosas, en realidad las estamos empeorando.»

 Ocho meses después, las predicciones de Snowden se han quedado cortas y la restricción de las libertades avanza en todo el mundo. LEx


El gobierno contra la desinformación, ¿censura?

fakenewsEl Gobierno de España ha aprobado una orden contra la desinformación. Algunos la defienden como una herramienta necesaria para luchar contra las fake news; otros la atacan por implantar un mecanismo de censura. ¿Qué dice la orden?

El gobierno contra la desinformación, ¿censura?


La “pandemia” covid-19 en 20 puntos

covidEste artículo de Swiss Policy Research presenta la realidad sobre la covid-19 en veinte breves puntos ampliamente documentados con referencias a estudios científicos y estadísticos. ¿Es tan grave como se dice? ¿Se está informando correctamente sobre la enfermedad? LEx


Apuntes de la DH (V): La Nueva Infranormalidad

nueva-normalidad-buenas-noticiasMadrid, Dictadura Humanitaria, día 106
(Años del Mal Continuo, 28.6.20)

Ahora todo está más relajado. La dictadura ha pasado en apariencia a una fase puramente profiláctica en la que, al menos en lugares públicos, todo se reduce a poco más que respirar nuestro dióxido de carbono una vez expelido y siempre por el bien de todos. Pero, si lo pensamos, el alcance es mayor: ahora el Poder sabe que puede volver a recluirnos en nuestras casas por razones siempre justificadas en cuanto el miedo lo exija. Nuestro pánico es su fuerza. El benéfico experimento ha funcionado de maravilla y hemos entrado dócilmente en la rueda del condicionamiento (más nos vale).

Cabe recordar aquellas semanas de marzo y abril en las que el miedo colectivo de repente se apoderó de nosotros. Era una ocasión, ya lo dijimos, para reflexionar seriamente en la vida. El súbito y prolongado parón de la vida no suponía la extinción de esta, sino más bien su omnipresencia ante nuestros ojos. ¿Hemos aprovechado esa oportunidad? Una vez que el pánico se redujo y la situación se fue relajando, hemos vuelto progresivamente a (casi) todo lo que hacíamos antes de esta historia. Hacíamos y pensábamos. Con prácticamente los mismos hábitos y las mismas miras. Es cierto que la Nueva Infranormalidad no es igual que la vieja normalidad, pero no parece que hayamos extraído las conclusiones necesarias.

Quizá la verdadera economía de la vida no es tanto ingresos versus gastos (visión materialista-economicista), ni siquiera placer versus dolor (enfoque materialista-sensual-psicologista), sino fe versus miedo (perspectiva psicoespiritual), donde uso el término ‘fe’ en sentido amplio. Cuando el miedo supera a la fe, el resultado es la ansiedad. Cuando el miedo pasa, la ansiedad se reduce; pero si nuestra fe no es sólida, quedamos a expensas del próximo miedo. La clave para que la ecuación sea siempre positiva está en la fe. Mejor sería que esta se fijase en un objeto realmente poderoso y auténticamente fiable. La “pandemia”, como la gota que colma el vaso de la infeliz historia humana, ya debería habernos enseñado lo vanas que son las ilusiones humanistas.

¿Por qué nunca aprendemos? @Pacífico / LEx


BN: El Supremo condena a Jiménez Losantos por una “vejación descarnada” a Carolina Bescansa y su bebé

Cadena Ser, 23.6.20

fjlEl Tribunal Supremo ha decidido dejar en 5.000 euros la indemnización que el periodista Federico Jiménez Losantos debe pagar a la cofundadora de Podemos, Carolina Bescansa […].

El presentador del matinal de EsRadio realizó estas declaraciones a lo largo del primer trimestre de 2016 tanto en su programa como en su videoblog de Libertad Digital. Por un lado en el mes de enero afirmó que “me sale, me sale el monte, no el agro, el monte… si llevo la lupara disparo. Menos mal que no la llevo”, en referencia a la presencia de miembros de Podemos en el Congreso. Dos meses después aseguró que “pobre bebé de la Bescansa, debe de estar en algún contenedor porque ya no lo han vuelto a sacar, no sé qué habrán hecho con él, lo habrán dado en adopción”, sobre la decisión de la entonces parlamentaria de la formación morada de llevar a su bebé a la sesión constitutiva de la cámara baja. […]

La Audiencia Provincial de Madrid decidió imponerle tanto a él como a Libertad Digital S.A. una indemnización de 10.000 euros para la cofundadora del partido al entender que estas dos expresiones habían afectado a su honor, aunque ahora es el Tribunal Supremo el que decide dejar la sanción en la mitad y eximiéndole de responsabilidad legal por los comentarios relativos a “disparar” contra miembros de Podemos.

La sentencia de la sala de lo civil […] avala que sus declaraciones sobre Carolina Bescansa y su bebé fueron una “vejación descarnada” que afectó a su derecho al honor al ser “descalificada reiteradamente como madre.


La excepción en la política española

anguitaJulio Anguita:

  • Era progresista, pero no era progre.
  • Era laicista, pero no antirreligioso: asimilaba el mensaje liberador e igualitario de Jesús y respetaba a los creyentes genuinos.
  • Era profundamente republicano, pero entendía que en España hay proyectos más urgentes que la República, de los que muchas veces se habla menos.
  • Consideraba imperfecta la Constitución del 78, pero la aceptaba como un horizonte mínimo que podía traer justicia e igualdad.
  • Era comunista (“comunista idealista”, se podría decir), pero crítico con muchos errores históricos y actuales del comunismo y los comunistas.
  • Estaba contra la “austeridad” presupuestaria que aplastaba a los más desfavorecidos, pero defendía la austeridad personal y social como actitud solidaria.
  • Denunciaba contundentemente la corrupción y el politiqueo, pero no llevaba esa contundencia al plano personal. @SItunberri / LEx