Los legionarios del papa Francisco

201603_AC_Francisco19_2Frente a lo que muchos esperaban, Bergoglio no ha disuelto los Legionarios de Cristo, la organización fundada por el pederasta Marcial Maciel, sino que, tras una leve renovación, la mantiene como sólido soporte del papado, como explicamos en este artículo:

Francisco (XIX): Los legionarios del papa

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Papa en México: ¿Apoyando de verdad a las víctimas, o todo es pura retórica?

02En el reciente viaje a México, Bergoglio ha pronunciado algunas de sus características frases sobre los marginados, los indígenas, los pobres… Muy positivas, procediendo de una persona tan influyente.

Pero los silencios son también elocuentes:

1) El papa no se ha querido reunir con las numerosísimas víctimas de la pederastia clerical en México, aunque estas se lo solicitaron formalmente. Y no es admisible decir que la agenda se la hacen otros. Si hubiera querido, Francisco se habría reunido con ellas, es indudable. Las amargas quejas de estas víctimas no han sido portada, como sí lo son las bonitas frases generalistas de Francisco sobre diversos temas.

2) Ningún papa, tampoco Bergoglio, ha hecho alusión jamás a la terrible persecución por parte de católicos que llevan décadas sufriendo muchas comunidades evangélicas en Chiapas y otros puntos de México. La jerarquía católica tampoco ha frenado esos ataques. Mientras tenía lugar la visita papal, otra iglesia evangélica era quemada por católicos. “Procedieron entonces a presentar una denuncia, que no fue posible ya que todas las oficinas estaban cerradas debido a que estaban atendiendo la visita del representante del Vaticano”. LEx


‘Spotlight’: contra la impunidad, cueste lo que cueste

spotlightMagnífica película de Thomas McCarhy sobre el equipo de periodistas que destapó la red de encubrimiento de abusos a menores por parte de clérigos católicos.

Leer la reseña de Simón Itunberri


Los Legionarios del papa

Wojtyla, Maciel, BergoglioEl periodista Raúl Olmos ha publicado El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, libro en el que revela los millones de dólares que la Legión invirtió en fondos internacionales con nexos con la industria armamentista, empresas ligadas a la pornografía, el juego, el alcohol y los anticonceptivos (Religión Digital, 4.1.16).

Como explica Olmos, «cuando llega el papa Francisco había la expectativa de que él iba a extinguir la congregación». Pero no sólo no lo hizo, sino que el año pasado Francisco otorgó indulgencia plenaria a los Legionarios. Esto se debe, según Olmos, a que «su poder económico es tan grande, que cortarlos de tajo sería cortar un suministro de fondos al Vaticano enorme. Tan solo en donativos, lo que recibe la Legión equivale al presupuesto del Estado Vaticano: 300 millones de dólares. Ellos financian parte del Estado Vaticano. Sería darse un balazo en el pie». Y como el papa viaja a México, no podrá romper con los Legionarios, pues ellos tienen la experiencia de haber organizado los anteriores viajes papales. Pero se supone que cuando la corrupción es tan grave y los principios tan elevados, todas estas pérdidas son un precio que merecería la pena pagar, ¿no?

Todo esto contradice la imagen de un papa reformador, revolucionario, valiente, “barrendero de Dios”…. Y es que el Vaticano, con su maestro Bergoglio a la cabeza, es una entidad experta en propaganda y lavados de cara.

Y no hay que olvidar otro dato fundamental: Francisco “santificó” a Juan Pablo II, el gran protector y encubridor del criminal Maciel. Entonces la progresía dijo que era un precio que tenía que pagar al sector conservador. Al final todos se quedan con las palabras bonitas del papa, y olvidan que sus obras no se corresponden con ellas. LEx


El nuevo y llamativo tribunal vaticano contra los abusos

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Imagen: Periodista Digital

El papa Francisco ha creado un nuevo tribunal en el estado Vaticano para juzgar a los obispos que encubran abusos sexuales. Un editorial de El País (12.6.15) lo considera «un paso decisivo en la lucha contra los abusos sexuales contra menores en la Iglesia católica». Pero no es tan decisivo, pues hay que recordar que el Vaticano es una monarquía absoluta en la que no existe separación de poderes, y por tanto no tiene las debidas garantías ni independencia judiciales. Como bien dice el editorial, «más allá de las medidas de fuero interno que pueda adoptar la Iglesia, conviene recordar que en los códigos penales de los países democráticos el encubrimiento constituye un delito punible. Los encubridores deben responder ante las leyes civiles, independientemente de las sanciones a las que sean sometidos por las organizaciones a las que pertenezcan». Esa sería la prueba real de que en el Vaticano se da un cambio definitivo de rumbo: llevar a esos obispos a los tribunales civiles de los países donde se produjeron los hechos.

Sigue el editorial: «Lo que el Papa ha ordenado crear es precisamente una vía —triple y con final en la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio— que garantice que las víctimas puedan ser escuchadas y que la investigación afecte tanto a los autores de los abusos como a los obispos que los encubran». ¡Se da por hecho que el antiguamente llamado Tribunal de la Inquisición es un instrumento garantista! Y, por supuesto, se olvida que los máximos encubridores no han sido los obispos, sino los papas, de los cuales Benedicto XVI vive inmune e impune entre los muros vaticanos. LEx


Pederastia clerical y acuerdos con la “Santa” Sede

el-arzobispo-de-granada-javier-martinezEl padre del joven que denunció ante el papa Francisco haber sufrido abusos por parte del conocido como clan de los Romanones formado por curas de Granada afirma que «es radicalmente falso que el señor arzobispo de Granada animara al denunciante a interponer denuncia alguna ante los tribunales civiles». Denuncia que el arzobispo Martínez «solo estimó oportuno retirar del sacerdocio y ministerio público a tres de los diez sacerdotes que fueron imputados» (Religión Digital, 1.6.15).

Como siempre, lo más grave en estos asuntos es que la existencia del “derecho canónico” tiende a sustituir a la justicia civil, la de verdad (ver Los papas y la pederastia). En este caso, respecto a la acusación de no colaborar con la justicia, el Arzobispado de Granada explica en un comunicado que «al estar el procedimiento canónico en manos de la Santa Sede, y al estar protegidos también los documentos por un Acuerdo de rango internacional, le hacía imposible al arzobispo disponer a su arbitrio de la documentación solicitada sin violar tanto el ordenamiento legal vigente como la disciplina de la Iglesia». He aquí una razón más para que de una vez el Gobierno y el Parlamento españoles denuncien y abroguen estos acuerdos abusivos e inconstitucionales, no sólo lesivos para la libertad religiosa y la igualdad de los españoles ante la ley, sino también peligrosos en la medida en que pueden obstaculizar la investigación judicial en casos como este. LEx


Pederastia y papado: no olvidemos la impunidad

papa-030713Como señala Concha Caballero (El País, 22.11.14), algunos pasos recientes del papa Francisco suponen un giro importante con respecto a la política del Vaticano en la cuestión de los abusos sexuales realizados por clérigos. Si se sigue el mismo proceder con los miles de casos similares que hay en el mundo (y esto, por cierto, afecta también a muchas otras organizaciones, religiosas o no), será positivo.

Ahora bien, ¿es suficiente? ¿Hay coherencia? Porque no hay que olvidar que una de las razones por las que existe la plaga de la pederastia es el encubrimiento que los jerarcas han practicado durante décadas. Y son precisamente los dos predecesores de Francisco quienes en su momento más colaboraron en tapar los abusos. A uno de ellos, Juan Pablo II, encubridor de Maciel, lo “canonizó” Francisco recientemente (un acto de por sí anticristiano, como explicamos aquí); y el otro, Benedicto XVI, que en su día promovió silenciar estos hechos, vive su tranquilo retiro en el Vaticano, después de que en su día Obama, el otro emperador del mundo, le protegiera con inmunidad legal para que no tuviera que declarar en un tribunal (ver Los papas y la pederastia). LEx