Amé a Jesús

Oz


¿Preocupación por las víctimas?

Girard


Así era Siria…

Así era Siria


Idolatría de ideas y de prohombres

Fromm


Setenta años de Hiroshima: confesiones de un confesor

Hoy (siempre, en realidad) es un buen día para recordar a George Zabelka, el capellán católico de los escuadrones que bombardearon Hiroshima y Nagasaki, posteriormente arrepentido. En una impresionante entrevista de 1982 dice entre otras cosas: «La Iglesia prohibió siempre el aniquilamiento de civiles y si un soldado hubiera venido a preguntarme si podía disparar una pistola en la cabeza de un niño, se lo hubiera prohibido formalmente. Eso habría sido pecado mortal. Pero en 1945 […] durante las 24 horas podían despegar tres aviones por minuto. Muchos de estos aviones partieron para Japón con la meta precisa de matar no un niño o un civil, sino de masacrar a centenas, millares y decenas de millares de niños y de civiles y yo no dije nada al respecto. […]

»Nunca me vino al espíritu la idea de protestar públicamente contra las consecuencias de estos bombardeos. Me habían dicho que eran necesarios; abiertamente por los militares e implícitamente por la dirección de mi Iglesia. En lo que conozco, no hubo cardenal ni obispo americano que se opusiese a estos bombardeos masivos. […]

»Cada una de las principales ramas del cristianismo modificó, según diferentes procedimientos teóricos, la enseñanza del Señor hasta el punto de poder hacer lo que Jesús condenaba: ojo por ojo, masacrar, lisiar, torturar. Me parece que es un “signo” que mil setecientos años de terror y de masacres cristiana nos condujeran al 9 de agosto de 1945. […] Pido a Dios que nos perdone la manera en que hemos desfigurado la enseñanza de Cristo y destruido su mundo de ese modo».

Zabelka


El terrible poder del dinero

Marx

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Fe en un ser humano

Lewis

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