No nos engañemos: no hay voluntad de solucionar la tragedia de los migrantes

6a00d8341bfb1653ef01b7c7bdd0b3970b-550wiPara las grandes potencias y la gran mayoría de los medios de comunicación, el problema de las migraciones es que oleadas (“invasiones”) de personas llegan desesperadamente a nuestras fronteras. Por tanto, las soluciones que se buscan son sistemas de retención de esas masas (vallas cada vez más altas, incluso se ha hablado de bombardear los barcos –vacíos– de las mafias…) o, en el “mejor” de los casos, repartirse a unos cuantos entre los países europeos y confinarlos en campos de concentración.

Pero, pongamos los frenos que pongamos, ellos seguirán viniendo, porque el problema está en cómo se organiza la estructura del sistema económico mundial. Una estructura tan profunda y arraigada, dirigida por los grandes poderes financieros y centros de poder del mundo que, no nos engañemos, no va a cambiar ni en cinco, ni en diez, ni cincuenta años (ver, p. ej., África entrega a los países ricos un 50 por ciento más de lo que recibe). Es un sistema diseñado desde hace siglos por el capital; se va adaptando (del colonialismo se pasó al neocolonialismo), pero nadie ha conseguido modificarlo: siguen decidiendo los mismos. Y seguirán.

Además, al factor económico se une la voluntad política del Imperio de destruir estados (ya lo ha hecho con varios, otros están en camino) y de sembrar el caos para beneficio propio, como explica Thierry Meyssan, en un artículo revelador pero quizá un poco ingenuo con relación a las intenciones de Europa (Red Voltaire, 27.4.15; ver también 14.8.15). Se avecinan tiempos cada vez peores. LEx


“Normalizando” Libia, y de paso toda África

libiaLos medios del sistema se lamentan: “Libia es un polvorín en manos de las milicias islamistas” (El Mundo, 19.5.14). Como si esta situación hubiera surgido de la nada… Lo cierto es que este país, ahora olvidado y maldito, sufrió el ataque del Imperio, que asesinó brutalmente a Gadafi. Como explica Nazanin Armanian (Público, 18.5.14), «parte de la oposición a Gadafi fueron justamente estos islamistas al-qaedistas que el líder libio reprimió por las exigencias estadounidenses y de su “guerra contra el terror”, condición previa para ser  readmitido en el club occidental, y aun así, no tuvieron piedad con él».

Todo forma parte de la “Operación Nueva Normalidad”: «aumento de las misiones del Pentágono por África y Oriente Próximo bajo el pretexto de la ayuda humanitaria o lucha contra el terror, sobornar a los mandatarios de países en los que hay intereses, bombardear instalaciones que potencialmente podrían ser usadas por sus rivales o enemigos, tejer una red de espías, quintas columnas y grupos mercenarios, aumentar el número de bases militares, instalar sofisticados radares, una serie de campamentos de acción rápida,  etcétera, y todo en gran parte del  continente y en colaboración con los ejércitos locales». Vamos, las típicas “intervenciones humanitarias” que en tantos sitios hemos visto. LEx